viernes, 28 de febrero de 2014

jueves, 27 de febrero de 2014

Contando el tiempo

Nunca jamás me han gustado los calendarios que se cuelgan en la pared. Me parecen la antítesis del buen gusto y me he negado siempre a tener uno en casa. Será porque he crecido rodeada de los calendarios de publicidad que daban las empresas un par de meses antes de Navidad. Las tías en pelota de los calendarios de los talleres mecánicos o los paisajes insulsos, gatos posadores o santos varios que había en los de mi casa y en las casas de mis amigos. Y yo siempre pensaba lo mismo: "¿No preferirían no saber el día que es?"

Hay comodidades de las que prefiero prescindir en aras de la estética, y los calendarios, así como las mesas camilla, son objetos vetados en mi hogar. Así me congele!!!!

Pero este año, debido a esa magnífica frase (que no sé quién coño inventó) de "hoy por ti y mañana por mí", me tocó ceder en uno de los caprichos del míster. Quería un calendario. Pero no un calendario cualquiera, no, que el míster cada vez va entendiendo más eso del "in&out"; el calendario de Mr. Wonderful. 

Y no me digáis que no ha quedado coqueto...

Mira , que igual me planteo ir cambiando de opinión... :-)

martes, 25 de febrero de 2014

La Tula siempre tira al monte...

Os acordáis de este post? Qué feos eran los joíos...

Pues en aquella academia de hace ya 3 años no duré más de 2 meses. La bailaora era buena, pero las alumnas eran de lo más normalito, y yo quería marcha, taconeo a tutiplén, y no bailes regionales...
Así es que lo dejé porque aquello no era el flamenco que yo quería bailar. Yo quería genio, fuerza, destrozo de pies, mucha mala leche!. Adquirí muy buena técnica el año y pico que estuve bailando con la gran Mariquilla en Granada (allá por 1997) y, por lo tanto, el flamenco adaptado a señoras amas de casa que han decidido cambiar el aquaerobic por el "flamenco" se me queda bastante corto.

Y ya había perdido la esperanza de encontrar un sitio donde aprender de verdad, cuando leí algo sobre la Fundación Casa Patas. Sí, el conocido restaurante y tablao flamenco Casa Patas.
Hice una clase de prueba con el bailaor José Antonio Jurado y me fui de allí con la certeza de que ahora sí, coño, esto sí es flamenco!
Y claro, cuando me puse a taconear como una loca y me di cuenta de que como siguiera con aquellos zapatos me iban a tener que amputar los pies, tuve que plantearme la compra de unos zapatos buenos. Y dije yo, qué coño! ahora me voy a comprar unos bonitos!.

Y esto fue lo que pude conseguir por mucho más de 40 euros. Pero es que, como me dijo una compañera al ver mis talones sangrantes, si quieres calidad, la tienes que pagar.

Y eso que dicen de que al final lo barato sale caro, no puede ser más cierto. Aquellos otros zapatos se me deformaron al mes y ni siquiera tenían clavos en el tacón (¡!). Estos, en cambio, parece que taconean solos, y son una maravilla, o al menos a mí me lo parecen. Son de Gallardo, hechos a mano, y los tengo cuidaícos como si los hubiera heredado de mi tatarabuela.

Igual algún día me quito la vergüenza y os pongo un vídeo de cómo se me da a mí el taconeo.

domingo, 23 de febrero de 2014

La magia de los domingos

Cuando los príncipes se tienen que ir un domingo temprano a cazar dragones, buscan la manera de dejar a las princesas a salvo de despertares tristes...

Disfrutad todos, príncipes y princesas, de un domingo maravilloso.

viernes, 21 de febrero de 2014

Viernes!!!

Ya es viernes, madarfakas!!!
Ow, yeah...

miércoles, 19 de febrero de 2014

El Frío, de Marta Sanz


No suelo hacer post reseñando libros porque no se me da bien hacer análisis brillantes e hiperliterarios. Yo soy más bien del "me ha gustao - no me ha gustao".Y para decir una tontería, mejor no digo nada. 

Si a eso le sumamos que casi todo lo que he leído en los últimos 6 meses (excepto La felicidad de los ogros, de Daniel Pennac, fabulosísimo) me ha aburrido sobremanera, pues ya me diréis qué plan...

Pero hace un par de semanas, mi querido Juanan (conocido, guapo y asiduo figurante del blog de Anita) me habló de esta maravilla de las letras: El Frío. Yo no había leído nada de esta escritora pero todo el mundo me hablaba genial de su obra, así es que, ni corta ni perezosa, me lancé a la caza del libro que, esperaba, me aliviara de la soporífera temporada lectora en la que me hallaba inmersa tanto tiempo ya.

Y, oh, sí, por fin un libro que me entusiasma y del que no me apetece perderme ni medio renglón. Lo empecé a leer en el metro, y nada más acabar el primer capítulo decidí que no, que ese libro merecía ser saboreado en casa, en silencio y del tirón. Así es que, como no podía parar de leer, cuando llegaba a casa por las tardes repetía la lectura. Mi capítulo preferido es, sin duda, el primero, con esa frase final absoluta que no deja lugar a réplica: "todo ese montón de mierda que no te voy a perdonar nunca".

El Frío no es una novela al uso, con una exposición, un nudo y un desenlace. No, lo que atrapa de este libro no es la historia en sí sino el modo en el que está contada. Ganas de sentarte, abrir el libro y disponerte a disfrutar de la magia de cada frase, de cada idea, de cada sentimiento expuesto. Es la rabia, la soledad, la resignación y, sobre todo, la impotencia de la protagonista, que entre viaje y viaje se esfuerza por aprender a entender y a aceptar lo que le ha tocado en suerte. Es el frío...

Por fin he encontrado al autor que me gustaría ser. Esa manera de escribir es la manera en la que a mí me gustaría escribir. Posiblemente no sea del agrado de todo el mundo, pero eso a mí me da igual. Yo he encontrado mi modelo, mi referente, mi fuente de placer perverso. Yo quiero escribir como lo hace esta señora. Presuntuoso, yes, I know, pero qué sería de nosotros si la ambición no nos anduviera dos pasos por delante...

viernes, 14 de febrero de 2014

Yo. Bueno, tú y yo.

Tula Malcriada

Tula Malcriada
A mí, que nunca me han interesado ni san valentines ni san valentones...
A mí, que me da miedo el amor que se compra y se vende, se mide, se descuenta, se regala, se devuelve, se cambia por un vale...
Yo, que huyo despavorida de la marabunta de flores, corazones y pupilas estrelladas...
A mí, que voy de moderna, de "yo es que no celebro amores mercantiles"...
Yo, que siempre he sido de querer a oscuras, de que no nos goce nadie, del filo de tus uñas...

Pues es que yo... hoy... tengo la necesidad imperiosa de regalarte lo que más me cuesta últimamente: Letras.

Porque tú me sacas del mundo y de las horas, me desdoblas, me exploras las entrañas, extraes lo bueno y con ello me pintas la cara; entonces me pides que abra los ojos y me devuelves al tiempo contable, me dejas sentada en mi lado de la casa y te marchas satisfecho a seguir haciendo lo que hacen los héroes.

¿Sabes?
Te quiero.


viernes, 7 de febrero de 2014

Viernes!

Disfrutad del finde, motherfockas!!!!