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sábado, 17 de marzo de 2012

Una semana genial

Hace un par de años, por mi cumpleaños sólo me felicitaban mi padre, mi prima, mi novio y poco más. El año pasado ya no me felicitaba mi novio pero había añadido a un par de amigos importantes que sí que lo hacían. 

Pero este año... Lo de este año ha sido bestial. 
Cuando me levanté el día de mi cumpleaños, a las 6.30 de la mañana, ya tenía 7 felicitaciones por Whatssap, 5 por Facebook, 2 SMS, 2 correos electrónicos y 1 llamada perdida. Y el día no había hecho más que empezar. Me abrumó tanta atención sobre mi escueta persona. Y me di cuenta de lo feliz que me hacía tener alrededor a tanta gente que me quiere y que no tiene pudor en demostrarlo. 

En el trabajo repartí cupcakes y palmeritas de hojaldre, y a cambio recibí más cariño aún. Mis compañeros me adoran... Me pasé el día contando a diestro y siniestro la receta de las palmeritas (sencilla donde las haya) y la de los cupcakes Red Velvet, que la saqué del blog de Alma. Por cierto, no me salieron bien porque tenía el horno a una temperatura inferior a la necesaria, y se me quedaron huecos en la base. Cuidado con eso. A pesar de todo, estaban deliciosos. 

Tula Malcriada

Por la tarde me fui a celebrar con unos amigos que no habían podido asistir a mi fiesta del sábado, y seguí recibiendo regalos.

Este precioso juego de tetera y tazas de Katie Alice, regalo de mi adorada Anita

Tula Malcriada

Un pack de productos de Rituals. La persona que me lo regaló sabe que estoy yonkimente enganchada a la serie Organic Cherry & Rice Milk, y pensó que ya que yo sería incapaz de serle infiel a mis botecitos blancos, la mejor manera de que probara otra línea sería regalármela. Y estoy encantada. Os puedo decir que ahora no sabría decidir cuál huele mejor. El caso es que desde que descubrí Rituals (y no me pagan por esto, más quisiera yo) ya no compro ni geles de baño ni cremas corporales de otro sitio. Ah! Y acabo de pasarme también a su crema hidratante de cara. Un placer...
Eso sí, cuestan una pasta, y más al ritmo que yo los consumo.

Tula Malcriada

Y este maravillosisssssímo vestido de Kling que estoy reservando para una cena-regalo muy especial, en un sitio muy especial y con un tipejo más especial aún.

Tula Malcriada

A mediodía ya estaba tan emocionada por tanto cariño, que decidí que la mejor manera de darle las gracias a todo el mundo sería regalándoles un poquito de mí misma: un texto. Así es que me puse a escribir lo que me salió del corazón en ese momento y lo publiqué en mi muro de Facebook. Algunos comentarios me hicieron derramar lágrimas. Pero eran de felicidad, y esas siempre son bienvenidas. 
A la gente le gustó tanto, que hoy quiero compartirlo también con vosotros, que me dais otro tipo de cariño, pero no por ello menos gustosito. 
Esta mañana me he levantado cantándome el cumpleaños feliz de parte de todos vosotros. Viendo la cantidad de mensajes he pensado "¿pero a tanta gente conozco?". Y me he sentido importante.
He desayunado un cupcake, me he puesto mi mejor vestido, un lazo verde en la cintura, los zapatos de tacón más alto que he encontrado y a la calle.
Sonriendo, que es gerundio!
Si 27 no es nada y, además, no los aparento.
Y no me puedo quejar. Chica mona de 29 años, graciosa, parlanchina, con trabajo y piso en el centro, buena cocinera y mejor repostera, ecologista hasta hace poco, vegetariana hasta hace mucho. Gimnasta a ratos.
Total, 30 recién cumplidos y sin una sola arruga.
En un garito hace poco me echaron 25.
Años.
Hace un rato me he parado a pensar en lo mucho que ha cambiado mi vida en este último año. En la cantidad de gente que me ha traído a otra gente y que entre todos han convertido mi mundo en una pseudoempresa de relaciones públicas. Y que siga creciendo.
En lo mucho que me gusta Madrid. En lo poco que me gusta estar tan lejos del sur.
En las risas que me dais los de aquí. En la falta que me hacéis los de allí.
En lo bien que estaría que las telecomunicaciones llegaran hasta el cielo.
Os quiero.
Tula Malcriada
 

sábado, 28 de agosto de 2010

Buenos días!...Un Cupcake?

Foto: Tula Malcriada

domingo, 22 de agosto de 2010

Por fin de vuelta

Siempre se ha dicho que lo bueno dura poco, y así es, pero en esta ocasión el retorno era deseado. Durante mis breves vacaciones he descansado, disfrutado, leído, comido, viajado y reído. Pero, sobre todo, he hecho cientos de fotos. 

Como supongo que le pasará a la gran mayoría de la gente cuando se acerca por primera vez al mundo de la fotografía, casi todas mis fotos han acabado en el cubo de la basura virtual. Sólo se han salvado de la quema unas 20 de ellas. Es frustrante... Está claro que una buena cámara no puede hacer milagros en manos de un fotógrafo novato y un poco torpe. 

Así es que, ya que vengo con fuerzas y con muchas ganas, he decidido apuntarme a unos cuantos cursos. El primero de mi lista, sin duda, será el de la famosa Jackie Rueda. En el mundo blogístico es toda una eminencia, y no me extraña, sólo hay que echar un breve vistazo a su blog para entenderlo.

Foto: Jackie Rueda
Cuando me compré mi cámara, Canon me regaló un curso intensivo de 4 horas. Estuvo bastante bien, aunque todo demasiado comprimido, claro está. El caso es que de allí salí con un  DVD, un montón de notas y una frase grabada en mi cabeza: "Siempre manual, nunca automático; eso es de novatos y poco profesionales. ¡Caca!". 

Y así me fui yo de vacaciones, con el modo Manual y un montón de dudas. Tengo que decir que ya controlo bastante bien lo del diafragma, la velocidad de retroceso, el balance de blancos, etc. En las fotos de día. Pero todo esto no me sirvió de nada cuando tuve que hacer fotos en un restaurante de noche. Todas me salían naranjas y borrosas, no entendía nada, ni ISO, ni blancos, ni leches. Estaba perdida y no recordaba que nadie me hubiera explicado nada al respecto. Hundida y frustrada me disponía yo a guardar mi triste cámara en su triste funda, cuando de pronto, la esposa de mi primo C., bastante más juiciosa que yo, giró la ruletita hasta la opción "Automático". 

¡Nooooo!!!! Se me descompuso el cuerpo y mis ojos espantados se abrieron hasta el infinito y más allá. ¿Cómo se atrevía a usar aquella función? ¿Acaso estaba loca? Y en público! Qué barbaridad! "Las fotos hechas en automático son absolutamente impersonales y nada diferentes a las que haría un niño de 4 años". Profesora del curso Canon.

Mi cara de horror se tornó de sorpresa cuando B. me mostró el resultado; fotos claras, nítidas, con colores lógicos y sin apenas sombras. Ups... ¿A quién hacer caso entonces?. Lo único que tengo claro es que las únicas fotos decentes de toda la cena fueron las que hice en Automático, después del sabio consejo de mi prima política. ¿Y eso no me lo podían haber dicho en el curso de Canon? Me hubiera ahorrado unos cuantos calentamientos de cabeza. 

Conclusión: mientras siga siendo novata y torpe, usaré el modo Automático en interiores oscuros y en fotos nocturnas. Lo juro.

Y para despedir mi primer post después de las vacaciones, qué mejor que una foto de los deliciosos cupcakes que hice ayer. Sí, además de reportera, también intento ser repostera. En esta ocasión, me quedaron de rechupete, mejor que nunca! ¿El truco? Usar harina de bizcocho.

¡Ay! ¡Qué ganicas tenía de volver!
Foto: Tula Malcriada

sábado, 24 de julio de 2010

A desayunar!

En proceso de recuperación...
Después de que un virus intestinal casi acabara conmigo, me toca desayunar esto:
The Shelby
Aunque yo mataría por esto:
Vía Dekolor


domingo, 6 de junio de 2010

Mis primeros cupcakes!

Mi madre siempre decía que a la cocina hay que ponerle ganas, si no, no te puede salir nada rico. Pues bien, se equivocaba, o al menos en parte. Resulta que ayer por la tarde me dio el apretón de comer algo dulce, así es que decidí cocinarlo yo misma. Me encanta preparar cositas dulces. Vi en internet una deliciosa receta de cupcakes y recordé a Carrie Bradshaw  y a Miranda comiendo uno en Magnolia Bakery y no me pude resistir.


He de decir que la receta parecía de lo más sencilla: una especie de magdalenas, pero con mantequilla, y una cobertura de crema de queso. Se me hacía la boca agua... Hacía una tarde de sol maravillosa y perfecta para entregarme al exquisito arte de la repostería. Compré todo lo que necesitaba y, con una gran sonrisa, comencé a prepararlo todo. Los ingredientes blandos por un lado, los duros por otro; batir 30 segundos después de cada huevo, 1,2,3,4,5... y así conté hasta 30; los moldes, ¿tengo moldes?, sí, he comprado esta mañana en Mercadona; llenar los moldes de masa aproximadamente 2 tercios de su capacidad; horno a 180º y listo!
Juro que he seguido todos los pasos de la receta escrupulosamente y que le he puesto muchas ganas, muchísimas, lo juro, ¡pero si hasta he cantado mientras batía!
Y éste es el resultado:

Aunque yo esperaba más bien este otro, ilusa de mí...

¿No se supone que deberían tener una montañita en lo alto y tiene que parecer que se desbordan del molde? ¿O eso eran los muffins...?. Ups, la verdad es que los moldes eran un poco endebles, quizás sea eso. Decepción. Pero he dicho que mi madre se equivocaba en parte con su teoría porque la verdad es que de sabor han salido deliciosos y muy esponjositos por dentro. Con lo cual, toma consistencia mi sospecha de que lo que ha fallado no he sido yo, sino los moldes. Maldito Mercadona, cuánto daño está haciendo...
 ¿Y qué ha pasado con la cobertura? Pues dos fallos básicamente. Uno, me ha quedado demasiado líquida, a pesar de que la he metido en el frigo durante media hora, y se desbordaba hasta el infinito y más allá; y dos, que le he puesto las bolitas de colores y al rato se habían derretido y fundido con la crema. En fin, eso no ha alterado el sabor que, por cierto, es diferente a lo que yo me esperaba de una cobertura para magdalenas. Pero lo importante es que el resultado final ha quedado delicioso, a pesar de su apariencia... Sin duda, repetiré, pero con moldes de silicona o algo más adecuado. Mi próximo objetivo son los cupcakes de manzana y canela. Procuraré cantar más alto la próxima vez...

Aquí está la receta de los cupcakes con vainilla
Y aquí la de la cobertura, que se llama Frosting. Yo he utilizado la crema de queso Persident. De la receta de cupcakes he hecho la mitad de todas las cantidades que dice. De la de la cobertura he hecho una tercera parte.