viernes, 30 de diciembre de 2011

2011: Bien está lo que bien acaba.

Queridos y queridas malcriadas: Sí, hoy toca post ñoño.
Advertencia para los hiperglucémicos: Muy ñoño.
Ahí va.

Balance anual (aunque juré que no lo haría, pero me apetece): en resumen, ha sido un año diferente, intenso y muy muy social. El último trimestre ha compensado con creces el desorden vital y mental que venía padeciendo hasta ese momento. Interpelemos a Zeus para que me proporcione un 2012, como mínimo, igual de fabuloso que el final del 2011.

¿Os he dicho que finalmente he sucumbido a los encantos del eBook? Pues sí, ya tengo uno y (ssshhhh...) estoy encantada. La tecnología ha entrado este año en mi casa por la puerta grande: eBook, móvil nuevo, ordenador nuevo y lavadora-secadora nueva. ¿Qué será lo próximo?

Si tengo que elegir un libro, me quedo con Tangram, de Juan Carlos Márquez.


Si tengo que elegir una película, me quedo con El Hombre de al Lado, cinta argentina dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat. Merece la pena verla aunque sólo sea por el placer de poder olisquear cada rincón de la única vivienda unifamiliar que Le Corbusier construyó en toda América, la casa Curutchet, encargada en los años 50 por el cirujano Pedro Domingo Curutchet. Desde que murió, la familia la alquila al Colegio de Arquitectos de Buenos Aires.


Si tengo que elegir un grupo de música y una canción, me quedo, sin duda, con Two Door Cinema Club y su canción What You Know. Me pone las pilas desde el primer acorde. Descubrimiento musical del año! Y en agosto me voy a verlos al Arenal Sound.



En 2011 he ido a un montón de conciertos (sólo con los del Primavera Club ya podría estar más que satisfecha), pero me quedo con el que vi anoche en la Joy Eslava: Sôber promocionando su último disco, Superbia. Sin palabras. 
Mientras exista Sôber y sigan entregándose de esa manera en el escenario, es imposible que desaparezca por completo mi vena rock macarra.
Loco, una de mis canciones preferidas. Arriba esos cuernos!!!!


Y llega el momento de los soporíferos, pero inevitables, agradecimientos y arrumacos.

En primer lugar quiero mandarle muchos besos a mi familia, de los que no hablo mucho aquí pero a los que extraño en la distancia. Menciono a menudo a mi madre porque no lo puedo evitar, la tengo muy presente, siempre me acompaña un recuerdo plácido, vital y nada dramático de ella, un recuerdo a la altura de lo que fue y de lo que merece su memoria. Pero algún día os hablaré de mi padre: un personaje peculiar y entrañable que me saca de quicio y me divierte a partes iguales. Un crack.

Quiero darles las gracias, como siempre, pero no me canso, a mis amigos, los de ahora y los de siempre; les deseo lo mejor para 2012 y espero que ni el tiempo ni el destino me alejen nunca de ellos.

Amor para los de siempre: Ro, Gon, Carlos, Mónica, mis primas, las hermanísimas...
Amor para las recientes: Anita, Antioquía, Lulú.
Amor para los últimos en llegar (y suplicando a Dior que se queden conmigo mucho tiempo): Juanan, Maribel, Javier, Ricardo, Norma y Mr. A, el matemático ciclista nihilista. A este último: gracias por devolverme la literatura.



Y quiero aprovechar el empalago del momento para decirle por escrito a alguien algo que me cuesta mucho decirle de viva voz, pero es que me lo pide el cuerpo:
Te quiero, L.
Por el apoyo incondicional, por estar siempre para escucharme, por contar conmigo para los desahogos y los buenos ratos, por haber aparecido en el momento justo para hacerme ver que la vida es todo lo maravillosa que nosotros queramos hacerla. Por ayudarme a dejar atrás lo malo. Por dejarme ayudarte.
Por el gran cariño que me das sin tú saberlo y que me hace saltar las lágrimas ahora que lo pienso.  
Para ti esta canción, porque no podría ser otra. 



Gracias a todos vosotros, los que me leéis, por aguantarme un año más y darme tantos abrazos virtuales.
Y perdón por los olvidos, pero ya me conocéis...

viernes, 23 de diciembre de 2011

Feliz Navidad!!!

Este año os quiero felicitar la Navidad de una forma diferente; no escribiré yo, escribirá un amigo y compañero del curso de escritura.
J., el chico de ojos ¿verdes y naranjas? que dijo que "petulante" era un buen adjetivo para Tula por aquello de pe-tula-nte. 
J., el chico de ojos ¿verdes y naranjas? que me gritó públicamente "eres guay sin esforzarte" y "tengo un poco más de suerte desde ahora que nos hemos encontrado". El placer es mío, Mr. Monroe. 

Con respecto al texto de J., os pongo en antecedentes.  En una clase anterior tuvimos que crear un personaje para después hacer un texto con él. Su personaje se llamó Rigodona María, un hada madrina a la que, por haberse enrollado con el padre de la niña a la que protegía, habían suspendido durante un año de empleo y sueldo y la habían obligado a ejercer la prostitución como castigo. Genial, no me digáis que no. Ahí va el texto:

Buena, bonita y barata (un cuento de hadas)

Cuando la trabajadora social me vio salir desde detrás de aquel matorral de la Casa de Campo con mi enorme vestido de organza rosa, los zapatos de swarovskis (a juego con la varita mágica) y subiéndome las bragas, sintió que se le paraba el riego sanguíneo.

-Hola pequeña amiga -le dije con mi sonrisa habitual-. ¿Has venido para ayudarme? Soy el hada buena Rigodona María, aunque siempre he encontrado más apropiado pronunciar mi nombre de manera anglosajona, “Raigodoun Meri”. Pero puedes llamarme Raigodoun a secas, no me importa. Soy nueva, he empezado hoy a hacer las calles y los parques.

-Hola Raigodoun, yo soy Mariluz. Sí, he venido a ayudarte, traigo los condones gratuitos que la asociación de apoyo a las prostitutas “Sonrisas en la calle” os regala todas las semanas. Te comento, esta noche tenemos un stock de Durex. Es un nuevo lanzamiento. Son los preservativos “top safe”, de látex, ligeramente anatómicos y más gruesos.  Los tenemos con aroma a manzana verde, frutas del bosque y browniecheesecake. ¿Cuáles te dejo?

Parpadeé durante varios segundos. No sabía de qué me hablaba, pero intuí que quería darme de comer. Aunque no tenía mucho apetito, no quise parecer desagradable y dije “frutas del bosque”.

-Gracias Mariluz, es un bonito regalo de bienvenida, hazle llegar mi agradecimiento más sincero a todos los miembros de “Sonrisas en la calle”. Sois muy bondadosos.

-Raigodoun, desde la asociación estamos haciendo bastante hincapié en que los utilicéis también a la hora de practicar sexo oral, sabemos que es más engorroso, pero consideramos que toda precaución es poca para evitar posibles problemas el día de mañana. Así que ya sabes, acuérdate de ellos antes de la mamada.

¿La mamada? ¿De qué me estaba hablando esta mujer? ¿A cuento de qué sacaba ahora a colación a mi mamá hada? Me cagué en mi puta calavera por aquellos cuatro besos mal dados en el cuartito de la plancha con el papa de Graciela.

-Mariluz, mi mamá hada es una señora muy mayor que ha perdido la cabeza y sólo se distrae pintándose los labios con mercromina. ¿A qué te refieres? Explícame lo de la mamá hada, te lo ruego.

Mariluz frunció el ceño, no entendió aquello. Pensó que estaba loca, pero mis ojos violetas la conmovían de algún modo y decidió perderse durante unos segundos en ellos. Me cogió de la mano y me puso la cajita de las frutas del bosque sobre la palma.

-Pasa una buena noche y abrígate un poco más mañana, ese disfraz no parece muy calentito y con semejante escote vas a coger una pulmonía. Feliz navidad, Raigodoun –dijo despidiéndose.

Cuando se giró, agité la varita haciendo pequeños círculos y un riachuelo de polvo de estrellas acompañó a Mariluz hasta la furgoneta de la asociación. En cuanto pasara el castigo le pediría a la superiora que me permitiese cuidar de ella. En primer lugar acabaríamos con esa horrible permanente y después de aquello conseguiríamos que ese camarero del Starbucks que ahora no le hacía ni caso terminase metiéndole la lengua hasta la tráquea en la primera cita.

-Feliz Navidad para ti también Mariluz, Feliz Navidad.

Juanan Monroe. Diciembre 2011


Os pongo también la foto que me hizo Javier Van Niehernnan, un señor de modales exquisitos que también maneja la pluma con destreza. Quedó super bonita. Gracias Javi!

Javier van Niehernnan


Chicos, en el mundo hay gente maravillosa que no teme dar cariño a cambio de nada. Sintámonos afortunados.
Tula Petulante les desea a ellos y a vosotros una muy feliz Navidad!!!

domingo, 18 de diciembre de 2011

Naufragios.

Por estas fechas, todos lo años echo la vista atrás y saco conclusiones. Lo bueno, lo malo, lo mejorable...

Cada año que pasa me siento más fuera de lugar en este siglo, más lejos de lo que debería ser y más cerca de la persona en la que siempre temí convertirme.
Paren esto que yo me bajo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Escribir, escribir, escribir...

Tengo mil ganas de escribir y cero minutos para hacerlo. No recuerdo haber tenido nunca una vida tan activa. Estoy agotada... Y feliz!

Por si no tenía bastante con las cenas, cines, charlas, deportes, bailes, festivales, cafés, conciertos, matemáticas, lecturas y filosofías varias, me he apuntado al curso de escritura creativa de Elvira Navarro. Empecé la semana pasada y por ahora todo va sobre ruedas. Y si fuera mal no os lo podría decir porque, como soy una bocazas, ya les he soltado a profe y compis lo de la existencia de este blog. Momento peloteo por si acaso: Pues eso, que todo va genial, los compis son unos craks de la escritura, y la profe, un portento de escritora. Tanto talento en tan poco cuerpo...

En serio, estoy bastante contenta. Y me estoy obligando a intentar escribir bien, que era mi objetivo más inmediato. Como no dispongo de mucho tiempo, colgaré aquí los textos que me manden de deberes y así mato dos pájaros de un tiro.

Reto de la primera clase: cuenta tu autobiografía en una página como si se la contaras a un amigo. Lo de "como si se la contaras a un amigo" me hizo cortarme un pelo e intentar oralizar sin llegar a usar un lenguaje excesivamente vulgar. Me lío yo sola... 
Ahí va.

Mi madre siempre decía que los mecanismos distribuidores de gente en la tierra habían fallado estrepitosamente al elegir mi ubicación. 

En mi casa y en mi pueblo siempre fui la excéntrica, la inadaptada, la hija rara de una familia humilde, tradicional y discreta. A pesar de que durante años creí que el mundo se acababa tras las montañas de Despeñaperros, en el fondo presentía que había algo más. Y yo quería saber qué era. 
Aprovechando el cambio de ESO a LOGSE conseguí convencer a mi madre de que lo mejor sería acabar el bachillerato haciendo el COU de toda la vida. ¿Solución? Me tenía que ir a la ciudad. Mi madre cedió. 

Fiel a mis principios de ser siempre diferente, decidí estudiar lo más raro que encontré, lo que no estudiaba nadie. Durante 6 años fingí a la perfección el papel de estudiante universitaria. Conseguí un título sin dar un palo al agua, lo que no deja de tener su mérito. 
Acabé la carrera en un país muy frío que me devolvió a casa en la piel de otra persona. Nunca volví a ser la misma. Menos caprichosa, menos malcriada. Menos insoportable en general. 

Por motivos ajenos a mi voluntad me vi de nuevo en un pueblo. Otro. Ni siquiera el mío. Cuatro años pasé intentando encontrar la manera de salir de allí. Y tengo que reconocer que mientras, fui feliz. 

Y finalmente Madrid. Por fin. La ciudad en la que siempre soñé vivir, la ciudad que le dio la vuelta a mi existencia, que me desmontó por completo para reinventarme una vez más. 

Pasados tres años, siento que éste es mi sitio. Me siento bien aquí porque me siento distinta. Me temo que casi no queda nada de aquella niña insufrible, irritante y malhablada que tuvieron que padecer mis padres y hermanos. Sin embargo, me temo también que a pesar del tormento, la preferían a ella. 

No tengo pensado quedarme demasiado tiempo en esta piel. Me angustia la idea del estancamiento, la idea de llegar a aceptarme tanto como para sentir la necesidad de parar y no seguir evolucionando. Evolucionar a mejor o a peor, pero no dejar de moverme nunca. 
¿Me acompañarás?

viernes, 9 de diciembre de 2011

Mis amigas van a París...

Sí, mis amigas van a París y se acuerdan de mí... Las muy cabronas.
No me pueden traer un imán para el frigorífico, un separador de libros o un pin de la Torre Eiffel, no, me tienen que traer macarons, gggrrrrr..... No son conscientes (o eso quiero creer) de que a mí la ingesta de un macaron me supone una semana a lechuga y agua. Pero tuve la suficiente fuerza de voluntad como para comerme sólo uno. No comerme ninguno hubiera sido lo más adecuado, aunque no lo más educado, y para qué nos vamos a engañar, sería esperar demasiado de mi ridícula fuerza de voluntad. Decidí dejar los otros para fotografiarlos, que anda que no son fotogénicos los jodíos. Lo malo es que con la emoción me comí el primero que pillé: el morado, el color que más juego me hubiera dado en las fotos. Horror... Y dejé los marrones! Dior! Un poco de autocontrol, por favor.
Pienso disecarlos y usarlos eternamente como atrezo de mis fotos. 
Os muestro mis primeras fotos de ellos, sin luz porque ya era tarde, pero sabéis que carezco por completo de paciencia. 



Y fotos de la bellaca. Anita.



Que paséis un finde genial!

viernes, 2 de diciembre de 2011

Fumando a medias con Paco Cifuentes.


Siempre es un placer escuchar a Paco, del que ya hablé aquí en su momento. En esta ocasión vuelve a Madrid con el ciclo "Fumando a Medias", en el que tocará los viernes 2, 9 y 16, acompañado por la poesía de Aroa Moreno, Juan José Téllez y Roberto Terán. El escenario, La Casa de los Jacintos, en Arganzuela.

Día deliciosamente lluvioso para empezar esta hermosa reunión de conspiradores, como la ha querido llamar Roberto Terán. 

A los que ya conocéis a Paco, no os lo podéis perder, arte puro de guitarra y versos.
A los que aún no lo conocéis, ésta puede que sea la mejor ocasión para engancharse a este escultor de canciones. Repetiréis. Prometido.


Me quedo con este poema de Aroa Moreno que me viene como anillo al dedo esta tarde. Sólo que cambiaré el cigarrito por un libro y un té caliente de flores y canela; ya sabéis, salud física y mental.


INSTRUCCIONES DE LUNES FRÍO

Sírvase una copa de vino dulce.
Deje caer el bolso sobre el suelo.
Deje que todo caiga
lo que la lluvia de noviembre recogió
de sus hombros. No es fácil
le advierto
si recuerda
que tan sólo ha terminado una jornada:
el trabajo.
No recuerde los restos
de la cena de ayer abandonados
la mermelada roja
donde anida una hormiga.
Olvídese del mundo.
Del hombre que doblado le estiró del abrigo.
De la mujer que cuenta cómo perdió una casa.
Y abra la botella.
Elija un rincón donde haya poca luz.
No se moleste en espantar las sombras.
Alguna melodía,
sonidos de gramófono antiguo.
Tal vez un fado, Gardel, una canción francesa.
Por supuesto, no escuche la letra.
Ni atienda a melodías. Su cerebro
está blanco.
Olvide las denuncias, las mentiras, las reuniones, la falsa
sonrisa de cristal de despacho.
Cierre los ojos. Le dije, no era fácil.
Permanezca inmóvil.
Cuando la noche le devuelva el aliento,
llene la bañera.
Mucha espuma. No
coja ningún libro. Tal vez
un cigarrillo pero sólo
si no va a preocuparse de cenizas
de humedades.
Sumerja la cabeza.
Escuche la oquedad de los vecinos de
abajo
la niña patalea en ruido sordo.
Mantenga la cabeza sumergida. Deje
que emerja a flotar alguna parte
del cuerpo
que roce los vapores.
Y cuando salga, el agua caerá como riachuelos
pierna abajo, sienta
las cosquillas del agua.
Cene algún fruto.
Mastique la hinchazón,
Reviente pulpa dulce.
Y duérmase tranquilo:
el lunes ha pasado.

 
Espero veros a todos esta noche.
Disfrutad del finde, del puente y de la lluvia.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Antojos - Victoria's Secret

Conocéis de sobra mi fijación por la lencería. Me da igual el color, el tejido o el diseñador. Lo importante para mí, lo que hace que un conjunto me atraiga a primera vista o no, es que tenga un cierto aire retro, pícaro y descarado. 
Así es que, tras el desfile de Victoria's Secret, que todos los años me postra en el sillón, perpleja ante tanta belleza (lo cual me recuerda una anécdota de lo más lésbica que contó mi amiga Jackie aquí), mi "Antojos" no podía ser otra cosa que un conjunto de lencería. 

Lo difícil va a ser elegir.




domingo, 20 de noviembre de 2011

Fin de semana literario - Festival Eñe

El fin de semana pasado se celebró en el Círculo de Bellas Artes el Festival Eñe, dos jornadas de encuentros entre escritores, lectores, editores y demás elementos del mundillo. Concentración de personajes relevantes de las letras hispanas, escritores consagrados y escritores noveles mostrándole a un país que no lee lo que se está perdiendo.Yo fui con mi amigo J. (Javier Gutiérrez Rubio, escritor. Algún día os hablaré de él y de su próximo libro), entendedor y frecuentador del ambiente literario.
El sábado repetimos y se nos unió Mr. A, el matemático ciclista nihilista, casi siempre presente allá donde se respiren letras.

El viernes estuvimos viendo al editor Mario Muchnik entrevistado por Peio Hernández. Un señor sabio, reposado, hablador... A lo largo de su vida ha conocido a muchos ilustres de las letras. Habló de su relación profesional y amistosa con Julio Cortázar, lo cual a mí me parece un lujo, que alguien te cuente anécdotas de primera mano sobre uno de los mejores autores del siglo XX. De todo lo que dijo, hubo algo que memoricé, supongo que por el simple placer de que alguien tan cultivado le dé la razón a un ser insignificante como yo: "Lo peor que le ha podido pasar a este país y a su cultura ha sido la televisión. La televisión ha interrumpido la evolución del pensamiento de la sociedad". Amén, señor Mario.

www.revistaparaleer.com

Presenciamos también el cara a cara entre David Trueba y Manuel Vicens. Una charla distendida y amena en la que hablaron de sus viajes, sus amistades dentro del mundo de las letras o sus charlas literarias en diferentes cafés de Madrid. Las frases que recuerdo de dicho acto:

- Vicens a Trueba: "Tú escribes todos los días una columna y por eso puedes hablar de lo que quieras. Yo sólo escribo los domingos y no tengo derecho a joderle el domingo a nadie"

- Vicens: "En la pintura del techo Adán le tocaba el dedo al otro, ¿cómo se llamaba?"
  Trueba: "Dios"
  Vicens: "Eso, Dios"

- Vicens: "La residencia de estudiantes del 27 pasó a la historia por tres cafres que se pasaban el día haciendo el ganso y que luego resultaron ser unos genios" (refiriéndose a Lorca, Dalí y Buñuel)

- Vicens: "No conozco a nadie que no se sienta inferior delante de un ordenador"

- Trueba: "Hay gente que vota a la derecha por si les hacen ricos"

www.revistaparaleer.com

Salí de aquella sala pensando que me encantaría poder presenciar alguna vez una tertulia de café entre esta gente tan extraordinaria.

El sábado asistimos a una pequeña conferencia que dio el escritor mejicano Jorge Volpi. Me aburrí un poco y no recuerdo ninguna frase brillante. Acepte mis más sinceras disculpas, señor Volpi; y tranquilo, no es usted, soy yo.

El viernes, después del festival, nos fuimos de cañas. Acabé en el café Galdós en compañía de mi amigo Javi, el editor Pablo Mazo (Salto de Página) y dos escritoras, Elvira Navarro y Natalia Carrero. ¿Se puede pedir más? Las letras de este país analizadas por sus protagonistas. Yo, en mi línea, anduve un poco despistada. Hasta el punto de que no me di cuenta hasta dos horas después de que las dos chicas tan majas que me acompañaban eran escritoras. Y además, una de ellas era Elvira Navarro, de la cual he oído hablar mucho últimamente y la que casualmente va a ser mi profesora de escritura creativa a partir de enero. ¿Veremos resultados? No perdamos la fe. 
Lo mejor fue mi pregunta con cara de estupor interrumpiendo la conversación: "Perdón, pero tú, tú..... tú..... tú eres Elvira Navarro!!!!". A la chica no le quedó más remedio que echarse a reír. Más maja...

A ratos me abrumaba tanta densidad retórica, lo que hacía necesario desconectar, alejar la vista y dejar respirar a mi discreto cerebro. Una de esas veces me fijé en la mesa de enfrente y descubrí al señor López Aguilar, un político que, sin saberlo él, estaba allí para echarme en cara que mientras yo estoy feliz deleitándome con libritos y poetas, el país está hecho una mierda. Un poco más allá, tras la ventana, al otro lado de la calle, tres guapos actores de serie televisiva fumaban tranquilamente, ajenos a la expectación que despertaban a su alrededor. Madrid y sus contrastes. Aquella escena me recordó un post que escribí el año pasado, Placeres vs. Deberes, la imposibilidad de abstraerse de la vulgaridad de la vida cotidiana durante largo rato.

Arte y compromiso contra la mediocridad.


Y esta semana toca Primavera Club, ¿os veré por allí? Verónica Falls, Superchunk, Girls!!!!
Que no todo va a ser leer, ¿no?

domingo, 13 de noviembre de 2011

Anita y Mr. Mus visitan a Tula

Tengo varios post en mente y muy poco tiempo para escribirlos. Os quiero hablar del regalito que me ha traído Anita de París, del festival Eñe de este fin de semana en el Círculo de Bellas Artes, y de la visita de Anita ayer a mi humilde morada. Pero esta mañana me he encontrado con que ella ya se me había adelantado, así es que me lo ha puesto fácil, y con suerte podré dedicarme a mis compromisos adquiridos con Mr. A, el matemático ciclista nihilista, léase, El Oficinista, de Guillermo Saccomano. Ya estoy viendo que hoy tampoco voy a ir al gimnasio, y es que en mi vida la cultura y el deporte se solapan irremediablemente.

Hablemos de Anita y Mr. Mus, pues. Ella se presentó vestida a la altura de lo que me esperaba: vestido matador (que a mí no me queda tan bien como a ella... Maldita!), aderezado con un bolso vintage de 1€ y zapatos más vintage aún de 0'20€. Anita tiene la capacidad de encontrar tesoros en los antros más desoladores. Y la habilidad y el estilo para saber llevarlos. Echadle un vistazo a su blog y sabréis de qué os hablo. De ella eran los tutús que tan feliz me hicieron en septiembre, ¿os acordáis?


A lo que íbamos. 
Y como los tres estamos (vivimos) a dieta, el menú consistió en canapés lights, arroz caldoso con especias (arroz integral y todo ligerito también) y un brownie integral (peligrosamente laxante) que me sale delicioso. Yo creo que los invitados se fueron de lo más satisfechos.

Ah! Y Mr. Mus me fregó los platos!!! Un tesoro de hombre, sin duda, casi se me saltan las lágrimas...





Muchas gracias por la visita, el vino, las risas, los piropos y la inestimable compañía.
Mr. Mus, me debe usted una sopa de remolacha.

viernes, 11 de noviembre de 2011

No todo va a ser Los Planetas

De Granada me gusta todo.
No me extraña que de allí salgan estas joyitas.





Feliz fin de semana!

jueves, 3 de noviembre de 2011

Brownies, libros y matemáticas.

Y éste es el resultado de una tarde de domingo en la que no apetece calle ni gentío.
Sí, Tula ha vuelto a meterse en la cocina con ganas de ensuciar, revolver, desordenar, limpiar y volver a ensuciar. ¿Acaso es ésa la prueba definitiva de que ha firmado la paz consigo misma y de que por fin ha vuelto todo a la normalidad?
No, es posible que ése no sea un motivo suficiente. Quizás es que simplemente se ha hartado de comer sandwiches y yogures.
Pero, ¿y si os digo que también ha vuelto a disfrutar de las tardes en casa sin nada más que hacer que ver una peli arremolinada en el sofá saboreando una copita de vino?
Hombre... Es que empieza a hacer frío en la calle.
Ya, ya, Pero es que también ha vuelto a leer.
Aja!, Eso ya es otra cosa.

Pues sí, queridos lectores, seguidores, mirones y otros transeúntes de este caótico blog: Tula ha vuelto a leer. Después de más de un año sin ser capaz de disfrutar de la lectura o sólo del simple hecho de tener un libro entre las manos, después de más de un año dispersa, incapaz de mantener la atención más de 10 minutos en nada, Tulita ha descubierto que quiere volver a ser ella y a hacer lo que le gustaba, sobre todo leer.

Pero siempre hay una causa. Siempre hay un por qué...

Érase una vez un señor muy listo, irritantemente listo, muy alto, soviéticamente sobrio, educado y muy guapo, aunque algo taciturno, lo cual, lejos de restarle encanto, despertaba el interés de aquéllos que se cruzaban con él. Los cajones de su casa siempre estaban llenos de números grises, ecuaciones inconclusas y abstrusas fórmulas, pero los de su corazón rebosaban letras. A menudo, mientras ejecutaba, escribía, resolvía y calculaba de modo automático, soñaba con la idea de que algún día entrara por la ventana un ejército de palabras esdrújulas, yuxtapuestas y parasintéticas que lo sacaran de allí y se lo llevaran volando muy lejos, a otros mundos, a aquéllos sobre los que tantas veces había leído a lo largo de su vida; deseaba ser rescatado por novelas, ensayos, biografías... pero sobre todo, por cuentos. 
Después de un largo día de trabajo lo que más le gustaba era coger su bici y pasear por la ciudad, pensar sin hablar, ver sin mirar y dejarse llevar sin más. Uno de esos días paseaba él absorto y contrariado por las primeras páginas de su recién comenzada lectura, Chesil Beach, de Ian McEwan; la idea de amar a alguien a quien no soportas tocar ni que te toque le resultaba turbadora. Cuando apenas empezaba a atardecer se percató de que había ido a parar a un barrio absolutamente desconocido para él; estaba perdido. Giró sobre sí mismo intentando encontrar una pista que le anunciara cómo volver a casa, pero nada, todo para él era nuevo. ¿Cómo había podido despistarse tanto? Se encontraba justo en la puerta de un parque que le pareció sugerentemente inquietante. Pensó que ya que estaba allí lo mejor sería adentrarse en él, relajarse e intentar orientarse. No tardó más de 10 minutos en llegar al final, y seguía sin saber cómo demonios regresar. Al lado de la salida, sentada en el último banco del paseo central, una chica abrazaba un libro encogida por el frío, mirando fijamente al suelo. Vestía de una forma extraña, simpática, y sus gafas eran tan... peculiares... Pensó que el banco era lo suficiente grande como para sentarse a su lado sin incomodarla. Bien, necesitaba descansar. Apoyó la bicicleta con cuidado en el árbol más cercano y se sentó en el banco mientras musitaba un tímido "buenas tardes". Ella respondió casi sin despegar la vista del suelo. Parecía triste. Él necesitaba salir de allí y quizás ella le pudiera ayudar. ¿Y por qué no? Se volvió con suvidad hacia ella y le explicó brevemente su situación. Ella sonrió al descubrir la primera de una serie de casualidades que irían descubriendo más adelante. También se había perdido en aquel barrio sombrío, llevaba toda la tarde dando vueltas y por fin había conseguido orientarse. Tras una agradable charla la chica le explico cómo volver a casa, pero no sin antes aconsejarle que se quedara un rato más sentado en aquel banco disfrutando del sencillo placer de observar a la gente que pasaba por allí, tan deliciosamente pintoresca. Ella, sin embargo, ya se había aburrido y se disponía a regresar a casa, aunque quedaron en volver a verse. 
Un par de semanas después se encontraron en otro barrio de la ciudad menos inhóspito. Charlaron, rieron, pasearon y descubrieron que les unía una misma pasión: la lectura. Él leía mucho, aunque ya no disfrutaba como antes. Ella hacía meses que no tenía ánimos para leer nada, pero aún así lo echaba profundamente de menos y siempre llevaba consigo un libro por si acaso. No pudo evitar contagiarse de la pasión de él al relatarle sus últimas lecturas; cuando hablaba de libros le brillaban los ojos. Hicieron un trato: cada cierto tiempo elegirían un libro, se darían un plazo para leerlo y después lo comentarían. Quedaba oficialmente inaugurado su propio miniclub de lectura. Empezarían por Monzó y después ya verían. 
Ella pensó que quizás no estaba tan mal caminar sin rumbo de vez en cuando y dejarse desorientar por el azar. Él, seguramente, pensó algo parecido. 
Ella se llamaba Tula, una chica rara, descarada y malcriada.
Él se llamaba, pongámosle, Mr. A, el matemático ciclista nihilista.  

Y colorín colorado...